Draco, un joven de Querétaro, descubrió a los 12 años que el golf era su verdadera pasión, un deporte que lo conecta con la naturaleza y en el que ha demostrado un talento natural. Sin acceso a entrenadores de élite ni grandes recursos, comenzó a entrenar con el apoyo incondicional de su familia.
Este año ganó su primer torneo en Tailandia, un logro que confirma que está en el camino correcto hacia su sueño de convertirse en profesional. Para lograrlo, él y su hermano menor se mudaron a Tailandia, país de origen de su madre, para entrenar con profesionales a un costo accesible, mientras su padre permanece en México sosteniendo el sueño desde la distancia.
Hace unos días, recibió una mala noticia: el restaurante familiar ya no genera ingresos suficientes y el dinero comienza a escasear, lo que pone en riesgo el entrenamiento de Draco y todo lo que ha construido con esfuerzo.
Con esperanza, lanzaron una campaña de recaudación en GoFundMe para encontrar aliados que le permitan continuar entrenando. Más adelante, cuando lo logre, planea fundar una escuela que apoye a golfistas de bajos recursos y también contribuya a refugios de animales, su otra gran pasión.
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